Diaguita nombra a pueblos de los valles transversales del norte de Chile y del noroeste argentino, con historias relacionadas pero no idénticas a ambos lados de los Andes.
Antes de la invasión española, distintas comunidades desarrollaron agricultura, metalurgia y cerámica de notable precisión geométrica. Algunas áreas fueron incorporadas al Tawantinsuyu durante el siglo XV.
La obra traslada patrones escalonados y contrastes de la tradición visual diaguita a un retrato frontal. Es una síntesis contemporánea y no la reproducción de una pieza arqueológica determinada.
Este texto ofrece contexto general. Cada pueblo reúne comunidades, territorios y experiencias diversas; la obra es una interpretación artística y no una representación total de su cultura.